El nombre Ayoreo (ayoréode, plural masc.) significa algo como “hombres verdaderos”. Es un calificativo cultural ya que se refiere a su modo de vivir como cazadores y recolectores. Los Ayoreo llaman a otros pueblos cazadores y recolectores “otros hombres verdaderos”. A la población ya sedentaria, sea indígena o no- indígena, la denominan cojñone, “gente sin pensamiento correcto”. (Fischermann)

Los Ayoreo son un pueblo de cazadores y recolectores. Habitaban hasta mediados del siglo XX un territorio enorme del Norte del Chaco, cuya extensión superaba los 30 millones de hectáreas (300.000 Km.). Ocupaban prácticamente todo el espacio al interior del Chaco Boreal y delimitado por los ríos Paraguay, Pilcomayo, Parapetí y Río Grande. No ocupaban sin embargo las zonas ribereñas mismas, dejándolas a otros pueblos indígenas. De esta manera, de norte a sur, el territorio se extendía desde las serranías de la Chiquitania (Bolivia) hasta la zona que ocupan hoy las Colonias Menonitas del Chaco Central Paraguayo.

Cauce La Paloma, Chaco Paraguayo

La lengua de los Ayoreo pertenece a la familia lingüística Zamuco, al igual que el idioma de los Chamacoco.

Hasta el inicio de los contactos forzados por la sociedad envolvente, alrededor de 1945 en Bolivia y un poco antes de 1960 en Paraguay, tanto la extensión del territorio como el número de integrantes de la etnia – unas 5.000 personas – se mantuvieron invariables, lo que es una señal del estado de equilibrio en el que vivía este pueblo con su ambiente de vida.

En el siglo XVIII, los Ayoreo tuvieron un contacto muy pasajero con las reducciones jesuíticas: un número aparentemente significativo de Ayoreo vivíeron por unos 20 años en una reducción llamada San Ignacio Zamuco. La ubicación de la misma es motivo de especulaciones; posiblemente se ubicaba en lo que hoy es Paraguay, en zonas cercanas al Cerro León, tal vez en la zona de Ingávi. El contacto con los jesuitas no dejó ningún rastro visible, aparte de algunos mitos y palabras.

Sustento Económico

La economía ayoreo se basa en la caza de animales del monte chaqueño (chanchos del monte, armadillos, osos hormigueros, tortugas) y en la recolección (miel, frutas del monte, fibras vegetales y materias primas para la producción de objetos de uso). Estas actividades de sustento son complementadas por la pesca en los arroyos y las lagunas, y los cultivos en pequeños claros en el monte, ambos en las épocas de lluvia en verano.

Pueblo AyoreoEn la vida tradicional existían numerosos sistemas y mecanismos de distribución que aseguraban la redistribución, al interior del grupo familiar y local, de todo lo que uno podía haber cazado, recolectado o cosechado. De esta manera participaban y se beneficiaban también aquellos miembros del grupo (ancianos, viudas, huérfanos, etc.) que por diversos motivos no podían ejercer ellos mismos una actividad materialmente productiva.

Estos mecanismos de distribución se mantienen aún hoy vigentes en la vida no tradicional y sedentaria, ya fuera del monte, y son aplicados también a los productos y las ganancias provenientes de las formas de producción de la vida moderna. La no-acumulación de bienes materiales que resulta —todo lo que “ingresa” se redistribuye de inmediato— le garantiza al pueblo ayoreo hasta hoy un alto grado de movilidad personal y colectiva, y la vigencia natural de mecanismos de solidaridad que protegen a los más débiles.

Organización social y política

En el tiempo de la vida tradicional antes del contacto, los Ayoreo estaban políticamente organizados en más de cincuenta grupos locales que se dividían el territorio de la etnia y que recorrían espacios extensos y propios. Cada grupo local gozaba de un grado muy elevado de autonomía política y con un liderazgo independiente, autónomo con relación a los demás grupos. Las relaciones entre muchos de estos grupos locales, igual que las relaciones con los otros pueblos indígenas y no- indígenas eran de guerra. De acuerdo a las necesidades y las circunstancias de una vida nómada en constante movimiento, los grupos locales podían dividirse en subgrupos, separarse temporariamente, y volver a unirse más tarde. No existía una jerarquización del liderazgo ni un liderazgo centralizado para toda la etnia. Coincidentemente, ni los territorios de los grupos locales, ni el territorio de la etnia en su totalidad, tenían centros geográficos.

Ni los grupos locales, ni sus territorios deben considerarse como permanentes. La historia ayoreo conoce como algo normal las divisiones que conducen a la desaparición de grupos y a la constitución de otros, nuevos, las uniones entre grupos diferentes y los cambios de nombre, todo con los consiguientes cambios y redefiniciones del territorio grupal.

Esta organización política comunica la idea de dinamismo, de movilidad social permanente, de la ausencia de un principio ordenador jerárquico y de principios centralizadores, y de una capacidad elevadísima de adaptación a las circunstancias de la vida.

La unidad de organización social y económica más importante era el “jogasüi”, la familia extensa, que incluye además otras familias amigas.

Paralelamente a esta organización política descrita, la etnia estaba dividida en siete clanes. Los nombres del clan al que pertenece le dan hasta hoy el apellido a cada integrante de la etnia. Los miembros de cada uno de los siete clanes comparten un origen mitológico común y a una red de parentesco que incluye, para cada clan, una serie de animales, plantas, estados meteorológicos y fenómenos de la naturaleza en general, al igual que objetos de uso y artefactos humanos. El hecho de compartir la pertenencia clánica con todos los seres del mundo crea, para cada Ayoreo, una unión sentida de cercanía y solidaridad con los mismos. Todos los clanes en su conjunto incluyen así la totalidad de todo lo que existe, y todo lo que existe es a su vez pariente de los Ayoreo.

Mujer Ayoreo cosiendoLa estructura de relaciones clánicas coexiste y se superpone a la organización social de los grupos locales y se extiende como una red invisible a la etnia en su conjunto, preestableciendo relaciones de cercanía y apoyo mutuo incluso entre personas que nunca se encontraron físicamente pero que se reconocen como parientes (no sanguíneos) en el momento que se encuentren.

La cultura Ayoreo en la vida moderna

Las expresiones culturales, posturas y pensamientos de la cultura tradicional Ayoreo aún son vividas y se encuentran plenamente vigentes en los grupos sin contacto. En cuanto al grupo mayoritario de los Ayoreo ya fuera del monte y sedentarizados, aunque en la convivencia con la sociedad envolvente hayan cambiado sus maneras externas y materiales de vivir, sus actitudes y posturas básicas siguen expresando, en cada situación de la vida moderna, lo esencial de su cultura de vida tradicional: el alto grado de movilidad; la no- acumulación material; la profunda confianza en la naturaleza, en el mundo y en sí mismos; el alto grado de autonomía personal dentro de las estructuras de organización colectiva; y la postura de equidad – no superioridad- frente al mundo y la naturaleza, entre otros.

Relación con la naturaleza y el mundo

Las posturas frente a la naturaleza y la relación con la misma tienen hoy para la sociedad envolvente un interés y una relevancia muy particulares. Como recolectores y cazadores, los Ayoreo no intentan dominar o transformar la naturaleza ni el mundo. Ellos dependen totalmente de lo que la naturaleza les ofrece.

En consecuencia, el Ayoreo no destruye ni cambia su medio ambiente, porque su sobrevivencia solo es posible si el estado de la naturaleza no es alterado: es en su estado natural que la naturaleza le ofrece todo lo que necesita.

La agricultura está vista más como un apoyo que el hombre da a la naturaleza, y no como un acto de transformación o dominio de la misma.

El Ayoreo va adonde la naturaleza le ofrece su sustento; de ahí su necesidad de llevar constantemente una vida nómada, desplazándose casi diariamente de un lugar a otro.

En la vida tradicional, el grupo local se quedaba por un tiempo en una zona para cazar y recolectar, hasta que los animales y frutos escaseaban; entonces se veía forzado a cambiar de zona para encontrar otra, con relativa abundancia gracias al tiempo de ausencia transcurrido que permitía la regeneración de los recursos. El territorio de un grupo local era tan grande que la zona explotada en animales y vegetación tenía suficiente tiempo para regenerarse hasta la próxima incursión del grupo.

Se puede constatar que la cultura de vida Ayoreo es una cultura que cumplía con el postulado moderno de la sustentabilidad al 100%. También se puede afirmar que los Ayoreo son, hasta el momento, el único grupo humano, que ha sabido convivir con el Chaco sin dejar alteraciones ni desequilibrar el medio ambiente con su presencia.

Situación y vida actual de los Ayoreo fuera del monte

La usurpación del amplio territorio histórico Ayoreo por parte de colonizadores no indígenas y de la sociedad envolvente ha traído grandes transformaciones y un claro deterioro de la calidad de vida ayoreo. Las prácticas ancestrales de convivencia equilibrada con el medio ambiente fueron abruptamente interrumpidas, cuando los grupos locales Ayoreo que habitaban, y a la vez daban vida, a una extensión inmensa del monte del Gran Chaco, fueron sacados de su hábitat, deportados a asentamientos misioneros y obligados a sedentarizarse.

Hoy, más y más partes del monte chaqueño sufren la paulatina alteración y destrucción de los ecosistemas y son transformadas en extensas pasturas para ganadería. Las operaciones comerciales y productivas de la sociedad envolvente que hoy marcan el presente y futuro de los territorios ancestrales ayoreo son de hecho incompatibles con la cultura Ayoreo. Son también incompatibles con la posibilidad de un futuro sustentable del Chaco para los demás pueblos y para la sociedad moderna.

En la actualidad, aparte de algunos grupos pequeños que siguen viviendo en el monte y sin contacto, la mayoría del pueblo Ayoreo vive ya fuera del monte y en asentamientos fijos, permanentes: unos 22 asentamientos en Bolivia, y actualmente (diciembre de 2005) 13 asentamientos en Paraguay. El número total de integrantes de la etnia se mantiene en alrededor de 4.000 personas, la mitad de las cuales viven en territorio paraguayo.

La mayoría de los grupos locales del pasado han desaparecido. En Paraguay, los Ayoréode se subdividen hoy en tres grupos locales principales: Garaygosode, Totobiegosode y Guidaigosode. Este último es el resultado de una alianza histórica, en la primera mitad del siglo pasado, entre varios grupos como los Ducodegosode, Tiegosode, Erampeparigosode y Amomegosode. Los grupos locales nombrados se unieron en la alianza de los Guidaigosode, pero aún hoy mantienen cierta vigencia para la auto- identificación de las personas. En los asentamientos estables de hoy, están presentes integrantes de todos los diferentes grupos locales, de manera entremezclada.

La pobreza de hoy

Hay que señalar que el pueblo Ayoreo, antes del inicio del proceso de colonización de sus territorios hace solo unos 60 años atrás, no conocía lo que hoy llamamos pobreza.

Inducidos por falsas promesas a abandonar su vida en el monte, y deportados para vivir en asentamientos grandes y permanentes de los misioneros, y en un modelo económico no indígena y totalmente ajeno a su cultura de vida hasta aquel momento, su estrecha relación particular con el monte y con su medio ambiente paulatinamente empezó a perder sentido y a alterarse. Hoy, la situación de los Ayoreo refleja los resultados de un acelerado proceso de pauperización y muestra una creciente pérdida de autonomía y creciente dependencia del sistema de vida de la sociedad envolvente, sin a la vez poder contar con las oportunidades necesarias para alcanzar un estándar de vida cambiado pero compatible tanto con la dignidad humana y con la vigencia de la integridad del medio ambiente. No pocos Ayoreo viven actualmente cerca de los centros de mayor concentración poblacional no- indígena, en condiciones de gran deterioro, y buscan trabajos precarios ocasionales como jornaleros en un mercado laboral inseguro, irracional y excluyente. Muchos jóvenes Ayoreo no ven perspectivas de futuro y carecen de toda oportunidad constructiva.

Perspectivas de futuro

La sociedad envolvente, no- indígena está llamada a dar y dejar el espacio necesario para que el pueblo Ayoreo pueda ir reformulando su proyecto colectivo de vida. El mismo inevitablemente ya debe combinar actividades productivas tradicionales por un lado y nuevas, modernas, por el otro.

El replanteo necesario del proyecto colectivo de vida del Pueblo Ayoreo es impensable sin la recuperación si no es de la propiedad, por lo menos de la posesión, del acceso y del usufructo sobre sus territorios ancestrales. Esta recuperación exige la formulación de “planes de manejo territorial” novedosos que se apoyan en su saber ancestral, y que contemplen sus necesidades socioculturales y espirituales, pero también la situación cambiada de la etnia y de su entorno. Esto a su vez no es factible si la sociedad envolvente no se empeña a su vez en la defensa y la restauración de sus ecosistemas degradados. Hay que remarcar que la defensa y recuperación de la vitalidad de estos ecosistemas es una condición también para las posibilidades de futuro de la misma sociedad envolvente.

También es necesario garantizar la vigencia y aplicación de las leyes que reconocen, protegen y amparan a los pueblos indígenas como el pueblo Ayoreo, sus recursos ancestrales y sus intereses en general. Entre ellas está el Convenio 169 de la OIT, ratificado por Paraguay en 1993.

El pueblo Ayoreo tuvo una cultura de vida cuyas refinadas reglas de convivencia con la naturaleza y cuyo abarcante conocimiento de la misma, permitió una vida sustentable desde tiempos inmemoriales, tanto para los humanos como para la naturaleza. Al ser despojados y evacuados de su territorio ancestral, la etnia fue sometida a cambios abruptos en su existencia y arrojada a la indigencia de una vida en confinamiento y marginalización. La recuperación del bienestar social y cultural del pueblo Ayoreo pasa por la recuperación de la posesión sobre sus territorios, y de la recuperación de la soberanía sobre su vida y sus espacios vitales, a más de asegurar el adecuado abordaje de los problemas creados a través de los años de despojo y dependencia.

Bibliografía

  • Bremen, Volker von: Los Ayoréode Cazados. En: Suplemento Antropológico Vol.22 No.1, Asunción,1987, pp.75-94
  • Bremen, Volker von: Zwischen Anpassung und Aneignung. München, 1991
  • Fischermann, Bernardo: Las relaciones Hombre y Territorio entre los Ayoréode. En: El ultimo Canto del Monte, Biblioteca Paraguaya de Antropología, Vol. 29, Asunción, 1998.
  • Fischermann, Bernardo: Una frontera frágil. Cultura y Natura entre los Ayoréode. En: El ultimo Canto del Monte, Biblioteca Paraguaya de Antropología, Vol. 29, Asunción, 1998.
  • Fischermann, Bernardo: La Cosmovisión de los Ayoréode del Chaco Boreal, Bolivia, 2022

Situación general y ubicación geográfica-territorial

En el Norte del Chaco Paraguayo existen aún grupos indígenas que viven en aislamiento voluntario, es decir que hasta ahora no han tenido contacto alguno con la civilización moderna y que, por el momento, no manifiestan deseo alguno de abandonar su vida en el monte.

Suman alrededor de 50 personas como mínimo (dato estimado), viviendo en varios grupos pequeños o grupos familiares, separados y aparentemente sin comunicación entre sí. Continúan su vida nómada sustentada en la caza, en la recolección de frutos silvestres y miel, y también en la pesca y en pequeños sembradíos que hacen “al andar”, durante la época de lluvias. Constituyen con su hábitat – bosques altos y bajos, palmares, campos abiertos, cauces secos, arroyos y lagunas – una unidad inseparable y una comunidad de vida.

Uno de los mencionados grupos pertenece al grupo local Ayoreo- Totobiegosode, otros pertenecen a otros grupos locales no identificados, pero todos pertenecen al Pueblo Ayoreo.

Todos los grupos sin contacto viven y se mueven dentro del territorio tradicional perteneciente al Pueblo Ayoreo. Si bien nadie tiene contacto directo con ellos, su presencia puede ser sentida y comprobada a través de señales de presencia tales como huellas y huecos en árboles que señalan que estuvieron cosechando miel. En algunos casos incluso pueden ser repentinamente percibidos desde lejos.

Tales señales de presencia fueron comprobados y registrados en múltiples lugares del Norte del Chaco Paraguayo a lo largo de los últimos años. También hay informaciones recurrentes sobre huellas y otras señales de presencia en partes del territorio tradicional que hoy pertenece a Bolivia, y es bien posible que haya un grupo Ayoreo sin contacto que cruce la frontera política moderna – que para ellos no existe.

Una concentración mayor de señales de presencia se da en la zona llamada Amotocodie, dentro del territorio tradicional del grupo local Ayoreo- Totobiegosode, el que hoy está dividido en dos partes al Oeste y al Este de una ruta bastante transitada (ruta Tte. Montanía – Madrejón).

Amenazas desde el mundo moderno y reacciones desde el monte

La mayor parte del territorio actualmente en uso de los grupos sin contacto está en manos de propietarios privados: paraguayos y extranjeros; estancieros e inversionistas; individuos y empresas. Menos del 10% del territorio son Parques o Áreas Protegidas Nacionales.

Algunos de estos propietarios son, en este momento, los protagonistas directos de la expansión occidental, y penetran con desmontes en zonas vírgenes de los territorios de los cazadores y recolectores del monte para instalar estancias ganaderas. Las propuestas de los planes de uso productivo por parte de los propietarios privados son aprobadas por las autoridades competentes sin tomar en cuenta la presencia y los intereses silvícolas.

De hecho, la instalación de estancias en el curso de las últimas décadas diezmó substancialmente los territorios habitados por los grupos del monte, fragmentándolos en partes aisladas y divididas entre sí por cordones sin monte y rutas más y más transitadas. Para los silvícolas, es más y más difícil transitar por sus antiguas sendas de migración anual, acceder a partes del hábitat que son vitales para su vida y sobrevivencia, y mantenerse en contacto entre sí.
En 1998, en la zona de Amotocodie se produjeron tres ataques por parte de guerreros Ayoreo de los grupos sin contacto. Conocedores calificaron estos ataques como advertencias por parte de los silvícolas, ante las incursiones en su hábitat. Dos de los ataques se produjeron en estancias, el tercero fue un ataque contra de una topadora (maquina que abre caminos en el monte virgen).
En Marzo de 2004, se estableció contacto con uno de los grupos que vivían el monte: 17 personas del grupo local Ayoreo- Totobiegosode. Hoy, este grupo vive en forma ya sedentaria fuera del monte, en la aldea de Chaidí, ubicada en la orilla sur dentro de una parte ya asegurada del territorio tradicional Totobiegosode, y recibe el acompañamiento post- contacto de la ONG GAT.

Situaciones de riesgo externo

A continuación, se enumeran algunas de las situaciones que afectan gravemente a los grupos restantes en el monte y que ponen en peligro sus vidas, su existencia humana y la vigencia de su territorio. Son amenazas de aniquilamiento que pueden poner fin a su existencia a muy corto plazo, en cualquier momento.

  • Cualquier tipo de incursión en el territorio habitado por los aislados, como actividades de extracción ilegal de madera de palo santo o cacerías furtivas.
  • El Touring y Automóvil Club Paraguayo organiza anualmente un rally automovilístico en el Chaco Paraguayo («Transchaco Rally»). La edición 2004 del Rally pretendió cruzar el hábitat Amotocodie de los Ayoreo en aislamiento voluntario de punta a punta…. A tal efecto, un camino nuevo iba a ser abierto en el monte virgen, de 72 Km. de largo. Ante esta situación, la UNAP (Unión de Nativos Ayoreo de Paraguay), Iniciativa Amotocodie y otras ONGs agrupadas en ACHA (Articulación Chaqueña), presentaron las denuncias del caso a las autoridades. Mientras el INDI (Instituto Nacional del Indígena) y el Ministerio Público se hicieron eco de las denuncias, varias instancias competentes y decisivas del Gobierno, departamentales y nacionales, se abstuvieron e incluso se negaron a intervenir para proteger a los Ayoreo sin contacto. Finalmente, la intervención aislada pero enérgica del Departamento de Derechos Étnicos del Ministerio Público, y de una Fiscal del Medio Ambiente, obligó a los organizadores del Rally a eliminar el tramo referido del evento.Este hecho de violación grave, evitado en este caso no por una voluntad política vigente a nivel de las autoridades y del estado, sino solo por la buena voluntad de personas individuales dentro la estructura estatal, dio prueba de la indefensión y desprotección de los Ayoreo. Se tiene todas las razones de temer nuevos hechos similares en cualquier momento y que esta vez no podrán ser evitados.
  • Los grupos que viven en el monte en aislamiento voluntario están expuestos a las enormes presiones generadas por el lento, pero inexorable avance de las actividades de deforestación. Las incursiones constantes de las maquinarias que abren caminos y derrumban el monte, en cualquier momento pueden inducir a los grupos sin contacto a rendirse y entregarse, y a discontinuar su existencia actual.

A las presiones y amenazas citadas se suman las siguientes:

  • la apertura de nuevos caminos para el tránsito en zonas de presencia de los grupos del monte
  • los llamados corredores bioceánicos, cuya inminente implementación, con un caudal de tránsito pesado internacional enorme, afectará y transformará gravemente a su paso amplias zonas del Chaco, entre ellas zonas habitadas por los Ayoreo en aislamiento voluntario
  • concesiones para actividades de la industria extractiva de recursos del subsuelo que fueron otorgadas por el Estado en diversas zonas de los territorios en uso por los Ayoreo en aislamiento voluntario
  • el auge, en los últimos años, del la explotación y el tráfico con fines de exportación de las maderas preciosas y los animales vivos
  • los ya mencionados proyectos productivos de los propietarios privados de las tierras del hábitat de los Ayoreo en aislamiento voluntario. Es particularmente grave la situación en la parte Este del territorio Totobiegosode, dada la presencia de empresas brasileñas que actúan sin respetar la legislación nacional en materia de protección de recursos naturales.
 

La vigencia del conjunto de estos hechos y amenazas genera una situación de aguda indefensión, aumentada por la falta de protección de parte del Gobierno del Paraguay, el que de esta manera actúa en contravención a lo estipulado tanto por la Constitución Nacional como por el Convenio 169 de la OIT del cual el país es signatario. La indefensión generada es tanto más grave si se tiene en cuenta la imposibilidad de estos grupos de asumir ellos mismos la defensa de su derechos ante la sociedad envolvente y las instancias competentes del Estado.

Protección legal y política

Medidas normativas

Los derechos vigentes de vida y de autodeterminación, así como los derechos referentes al hábitat/ territorio de los grupos aislados o silvícolas están consagrados, entre otros, en las siguientes normativas:

  • Constitución Nacional
  • Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) / Ley Nacional 234/93
  • Ley 904/81 Estatuto de Comunidades Indígenas
  • Declaración de la Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
  • Directrices de Protección para los pueblos indígenas en aislamiento voluntario y en contacto inicial de la región amazónica y el Gran Chaco (Naciones Unidas – Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos / en elaboración)
  • Resoluciones y Recomendaciones de Conferencias Internacionales (Conferencias de las Partes de Convenios Internacionales; Congreso Mundial de la UICN, etc.)
    • Declaración de Quito (CIPIACI)
      Realizada en el marco de la Reunión Internacional “Hacia el planteamiento de políticas públicas y planes de acción para garantizar el derecho a la salud de los pueblos en aislamiento y contacto inicial de la Amazonía, el Gran Chaco y la Región Oriental del Paraguay( CIPIACI)” auspiciado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
    • Declaración de Asunción (CIPIACI)
      Recomendaciones presentadas por CIPIACI ante el Foro Permanente de las Naciones Unidas.
    • Resolución CGR.REC026 de la UICN
      Sobre la Reserva de la Biósfera en el Chaco y los pueblos indígenas
    • Resolución CGR3.RES082 de la UICN
      Sobre los pueblos indígenas viviendo en aislamiento voluntario y la conservación de la naturaleza en las regiones del Amazonas y el Chaco
    • Directrices de Protección para los Pueblos Indígenas en Aislamiento y en Contacto Inicial de la Región Amazónica, el Gran Chaco y la Región Oriental de Paraguay
      Resultado de las consultas realizadas por ACNUDH en la región: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela

Medidas políticas de Gobierno Paraguayo

El Paraguay carece hasta ahora de una política pública estatal que contemplara la protección de los grupos aislados o silvícolas, de aquellos ya contactados y en estado de contacto inicial (Totobiegosode contactados en 1986, 1998 y 2004), y de los grupos en aislamiento voluntario (Mby’a en San Rafael).

La Fiscalía General del Estado asumía en los años 90 un rol activo con medidas de protección en casos concretos. En 1998, un Juez dictó, a solicitud del Ministerio Público, Medidas Cautelares Judiciales para la zona de Amotocodie; las mismas sin embargo fueron repetidamente violadas, sin consecuencias más que ocasionales o puntuales, ya que la voluntad política de intervenir de los sucesivos Fiscales Generales disminuyó gradualmente en los últimos años.

El INDI y la Gobernación de Boquerón dictaron ordenanzas o resoluciones en las cuales recomiendan la protección de los grupos y territorios de Amotocodie (Resolución el Consejo del INDI No. 37/2002; Ordenanza de la unta Departamental de Boquerón No. 02/02)

  • Ordenanza Departamental Nº 02/02
    «Por la cual se declara de interés departamental la zona conocida como Amotocodie..»
  • Resolución del Consejo del INDI Nº 37/2002
    «Por la cual se declara de interés público la salvaguarda de los derechos del grupo silvícola a través de la protección de su integridad física y su hábitat»

 

El estado en ningún momento ha tomado medida alguna para la protección de los grupos silvícolas de las zonas médanos, Palmar de las Islas y Chovoreca, y de sus territorios respectivos. Advertencias de la UNAP y otros sobre la existencia de esos grupos y los peligros que corren fueron desoídas.