{"id":264,"date":"2004-01-26T12:37:57","date_gmt":"2004-01-26T16:37:57","guid":{"rendered":"http:\/\/amotocodie.test\/?p=264"},"modified":"2004-01-26T12:37:57","modified_gmt":"2004-01-26T16:37:57","slug":"cada-vez-mas-solos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iniciativa-amotocodie.org\/en\/2004\/01\/26\/cada-vez-mas-solos\/","title":{"rendered":"Cada vez m\u00e1s solos"},"content":{"rendered":"<p>Cada vez m\u00e1s solos, sostienen con su vida la vitalidad de la tierra.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong>\u00daltimos grupos Ayoreo en el Norte del Chaco Paraguayo que nunca tuvieron contacto con la civilizaci\u00f3n moderna viven en una zona de su territorio ancestral llamada Amotocodie. En nuestro mapa moderno, es una zona de bosque virgen extenso cuyo centro marca las coordenadas 21\u00b0 07\u00b4 S y 60\u00b0 08\u00b4 W, unos 50 Km. al sur del Cerro Le\u00f3n. Pueden sumar unas 50 personas, subdivididos en varios grupos. Raras veces se acercan a un estanque de agua de alguna estancia para tomar agua, y puede ser que alg\u00fan pe\u00f3n los ve de lejos. A veces, alg\u00fan cazador blanco encuentra su huella en el monte, o aparecen huecos en los \u00e1rboles donde sacaron miel. En 1998, un grupo de seis guerreros protagoniz\u00f3 un ataque de advertencia contra una estancia. El 3 de marzo de 2004, uno de los grupos, compuesto de 17 personas, entr\u00f3 en contacto con la sociedad envolvente y se asent\u00f3 en la orilla de su h\u00e1bitat ancestral. El Censo Ind\u00edgena de Paraguay del a\u00f1o 2002 no los registra, porque no se los puede entrevistar, porque son invisibles.<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Todos los dem\u00e1s integrantes de su pueblo, los Ayoreo del Chaco Boliviano y Paraguayo, ya fueron arrancados y sacados a la fuerza de los bosques de su inmenso h\u00e1bitat por misioneros, a lo largo de los \u00faltimos 60 a\u00f1os; hoy sobreviven precariamente en los m\u00e1rgenes de la sociedad moderna, y lentamente se dan cuenta de que fueron enga\u00f1ados, que fueron despojados del monte con el cual conviv\u00edan \u2013 y que el monte fue despojado de ellos. Los Ayoreo que a\u00fan contin\u00faan en el monte son de los \u00faltimos ind\u00edgenas cazadores y recolectores del continente Latinoamericano que no fueron contactados y que no buscan contacto con la sociedad moderna envolvente.<br \/>\nSon n\u00f3madas en su territorio ancestral: caminan de manera constante por las extensiones a\u00fan grandes de monte intocado. Su caminar se gu\u00eda por el conocimiento \u00edntimo que tienen de los lugares y ciclos de los frutos y recursos del Chaco. El recurso m\u00e1s determinante es el agua, abundante a veces y en ciertos lugares, y extremadamente escaso en otros y seg\u00fan la \u00e9poca. Otros recursos son la carne de animales: saben d\u00f3nde hay tortugas, o chanchos del monte, o armadillos, o el oso bandera; saben d\u00f3nde pueden encontrar frutos como el palmito. D\u00f3nde hay la  miel. Durante la \u00e9poca de lluvias, cultivan al paso en lugares aptos para ello. El monte provee de todo. Un autocontrol sabio del crecimiento demogr\u00e1fico, junto con la migraci\u00f3n constante, garantizan la continuidad de su mundo vivencial, previniendo el sobreuso, el desgaste y el agotamiento de sus recursos.<br \/>\nDe esta manera, la naturaleza con la cual conviven no muestra signos de deterioro ambiental como consecuencia de su presencia. M\u00e1s bien debemos reconocer lo contrario: al monte sin ellos le faltar\u00eda algo, algo que hace a su vitalidad y a la vigencia de lo que nosotros llamamos biodiversidad. Esto nos sugiere de que en el fondo, no solo ellos, sino todos los seres humanos podemos haber tenido una funci\u00f3n para los ecosistemas de la tierra, al igual como cada planta y cada animal la tiene. Y que la ausencia nuestra, el hecho que nos hayamos apartado de esta convivencia con el mundo, lo haya debilitado. Faltamos a nuestros ecosistemas. Que al final, los humanos no somos enemigos de la naturaleza y la tierra, sino somos necesarios\u2026si es que cumplimos nuestra funci\u00f3n.<br \/>\nLos Ayoreo del monte a\u00fan la cumplen.  Sabemos, por las explicaciones de los grupos o las familias que fueron sacados o vinieron del monte a nuestra civilizaci\u00f3n moderna ya en nuestro tiempo actual, en 1986, 1999, 2004 \u2013 que la definen como una funci\u00f3n de protecci\u00f3n mutua: el monte nos protege, nosotros le protegemos al monte. El hombre como protector de la tierra.<br \/>\nSu manera de cultivar la tierra en la \u00e9poca de lluvias es muy expresiva de su relaci\u00f3n con el monte y la naturaleza: con las primeras lluvias que caen, echan las semillas guardadas de zapallo, ma\u00edz, sand\u00eda, poroto, en claros arenosos naturales en medio del monte. Apenas preparan la tierra para ello. Luego siguen caminando y dejan que la naturaleza haga lo suyo. Vuelven para cosechar. Seg\u00fan su concepto, hay que intervenir lo menos posible en lo que hace la naturaleza; apenas se le da unos apoyos m\u00ednimos, apoyando para que haga mejor lo que de todas maneras hace.<br \/>\nNo se entienden a s\u00ed mismos como los due\u00f1os del mundo, tal como lo pensamos ser nosotros, hombres modernos salidos de nuestros montes hace siglos o milenios. Seg\u00fan ellos, el mundo no est\u00e1 a libre disposici\u00f3n de los humanos para que hagan cualquier cosa. Por lo contrario, los Ayoreo, en lugar de situarse encima del mundo, se sienten apenas una parte del mismo; parte integrante y parte necesaria. Esto no se percibe solamente en su postura y actitud en la vida cotidiana. La mencionada relaci\u00f3n con el mundo la expresa tambi\u00e9n su estructura social, de una manera profundamente espiritual: paralelamente a las relaciones sangu\u00edneas de parentesco, cada Ayoreo, al nacer y con su apellido, pasa a pertenecer a uno de siete \u201cclanes\u201d; cada clan incluye una parte de todos los fen\u00f3menos que existen en el mundo. Un Ayorei del clan de los Etacore, de esta manera, pasa a ser pariente por ejemplo de la v\u00edbora cascabel, de agua que cae en la tormenta, de la soga, del tiempo de sequ\u00eda, del color rojo de la sangre, de la luna cuando se ve de d\u00eda, del p\u00e1jaro totitabia, etc. Todos los Ayoreo en su conjunto son parientes de todo lo que existe en el mundo, y cada cual, seg\u00fan su apellido, vive con el encargo de cuidar a sus \u201cparientes\u201d fen\u00f3menos del mundo de una manera muy particular.<br \/>\nSu convivencia con el mundo es comparable a la convivencia de una pareja en el mejor sentido: conscientes de la diversidad y su importancia, conscientes de la mutua interdependencia, sabiendo que uno sin el otro no podr\u00e1 ser feliz, no tendr\u00e1 futuro, no podr\u00e1 vivir.<br \/>\nEsto es una parte de lo que los Ayoreo del monte, con su modo de ser cultural, espont\u00e1neo y natural, aportan al mundo actual de hoy: un modo diferente y diverso de ser, que no solo sostiene la integridad ambiental del monte del Chaco en el cual viven, sino que a la vez sostiene una conciencia y presencia diversa que sin ellos le faltar\u00eda al mundo de hoy.<br \/>\nPresumiblemente, no saben de su importancia para nosotros. Cuando nosotros finalmente los percibimos, comenzamos a captar el significado de su existencia, no solo para ellos mismos y para su h\u00e1bitat medio ambiente, sino tambi\u00e9n para nosotros y nuestro futuro. Porque definitivamente sus posturas como las que nos comunica su modo de vivir, son las que deben inspirar nuestra b\u00fasqueda de formas nuevas de vida y convivialidad, si como humanidad queremos tener alg\u00fan futuro.<br \/>\nAunque no sepan tal vez de su importancia para la humanidad, con seguridad sienten el peso de la misma, a trav\u00e9s de la soledad en el ejercicio de su funci\u00f3n protectora del mundo. Lo pueden sentir en lo concreto y lo cotidiano, cuando maquinar\u00edas pesadas irrumpen en el silencio de su territorio para nuevos desmontes destinados a estancias ganaderas y nuevas entradas para sacar las maderas preciosas, y cuando sienten como la consistencia del mundo del cual son parte se erosiona y se debilita.<br \/>\nLes falta poder sentir que se sume a su fuerza la nuestra, que reasumamos nuestra tarea protectora de su mundo y del nuestro de todos.<br \/>\nBenno Glauser<br \/>\n(1) Este art\u00edculo fue publicado en el Boletin 87, de Octubre de 2004, del MOVIMIENTO MUNDIAL POR LOS BOSQUES \/WORLD RAINFOREST MOVEMENT (http:\/\/www.wrm.org.uy)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez m\u00e1s solos, sostienen con su vida la vitalidad de la tierra. \u00daltimos grupos Ayoreo en el Norte del Chaco Paraguayo que nunca tuvieron contacto con la civilizaci\u00f3n moderna viven en una zona de su territorio ancestral llamada Amotocodie. 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