Pueblo Ayoreo

Sustento económico

Cultivo

 

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Los periodos de vida sedentaria entre los ayoréode, son de poca duración. En general, se dan en el tiempo de desmonte de las chacras, de siembra y en el tiempo de cosecha de los frutos de la chacra. En este periodo que coincide con el tiempo de lluvias, se realiza la instalación o reparación de pueblos fijos, los cuales están situados en lugares propicios (buena tierra, agua) y son repetidamente usados a lo largo de varios años. Cada jogasüi habita una choza propia cuyo tamaño es adecuado para la cantidad de sus miembros. La choza tiene forma cónica y está compuesta por un horcón central al cual se apoyan palos resistentes. Esta estructura básica es revestida con una malla de ramas más pequeñas sobre la cual se esparce ya sea pasto, hojas, hojas de palma y tierra, según lo que ofrezca el lugar, logrando así cubrir el techo. El techo se prolonga casi hasta el suelo, esto hace necesario entrar a la choza en posición encorvada. En los pueblos secundarios, rápidamente instalados, puede ser que la hechura de la choza sea menos cuidadosa. En ocasiones, se incluyen árboles vivientes como horcones centrales y simplemente se tiran hacia éste los árboles jóvenes que se encuentran en la proximidad. El pueblo estable dispone de un espacio libre, alrededor del cual las chozas son ordenadas en forma circular. En los pueblos más grandes, se puede trazar otro anillo más alrededor del primero. En el espacio central se encuentra únicamente la choza de los solteros. Durante el tiempo de lluvias, no siempre se permanece en un pueblo; sino que circunstancialmente se traslada el lugar de la vivienda a otros pueblos vecinos. Desde los pueblos fijos se emprenden cacerías pues ni durante el tiempo de lluvias se puede prescindir de la recolección y la caza; luego se regresa a las instalaciones del pueblo.

Durante el restante tiempo del año, los grupos locales ayoréode recorren su territorio. Como en los campamentos sólo se permanece por corto tiempo, la construcción de chozas no se realiza nuevamente.

 

Caza

Junto a la recolección de miel, la caza es la principal ocupación de los hombres. Prácticamente todos los animales del monte son cazados, pero únicamente la carne  de algunos animales sirve como alimento. Entre los animales mayores están las diferentes variedades de puerco de monte con excepción del solitario jabalí, o taguá y el oso hormiguero grande. Las especies sudamericanas del puerco del monte andan en grupos que pueden ser pequeños o bien pueden contar con cientos de animales, son extremadamente agresivos y temidos por los cazadores. Para los ayoréode la caza resulta difícil porque ellos no poseen perros. Si se trata de pecarís que caminan en pequeñas tropas, el cazador solitario intenta hacerles frente. Para vencer su miedo se coloca con la espalda contra el árbol y sólo se pone a salvo subiendo al árbol, después de haber matado o herido gravemente al animal. Si en la cacería participan varios hombres, éstos intentarán hacer frente a la tropa y espantarla hacia un determinado lugar donde están esperando los otros cazadores. Si se divisa a un grupo grande de “puercos de tropa”, los hombres lo perseguirán durante días. Con lanzas y mazas se mata a los animales que se encuentran al final del grupo.

Un ataque a los animales guías que se encuentran en la punta sería funesto pues entonces la agresividad de todos los puercos de monte se descargaría contra los cazadores.

A los demás animales mayores se los caza sólo para sacar provecho de determinadas partes de su cuerpo. Por ejemplo, se caza a los felinos debido a su piel y al prestigio relacionado con su matanza, a las variedades de venado debido a sus astas utilizadas como herramientas, al tapir y al capiguara o carpincho debido a su piel requerida para la confección de sandalias.

Entre los animales más pequeños, se caza en primer lugar, algunas variedades de armadillos, aguti y paca; así como al oso hormiguero. Estos animales sirven como alimento.

Sin embargo, los principales proveedores de carne son las tortugas de tierra que aparecen con extrema frecuencia. Para encontrarlas los ayoréode muestran una sagacidad increíble para un europeo. La captura de tortugas está considerada por los ayoréode, como parte de la economía de recolección y es realizada en igual forma por hombres y mujeres.

Las aves son cazadas debido a su plumaje. Por la misma razón algunas de ellas son también conservadas como animales domésticos. Su carne está sujeta a un tabú alimenticio general. El mismo tabú alimenticio vale también para los monos y muchos otros animales. Sólo entre los grupos del sur existen excepciones a esta regla general.

Es así que entre algunos grupos de los Guiday-gosode se comen la variedad del mono yamepade (1), la variedad de pavo garaca (2), las variedades de papagayo suaria (3) y quiriquiabi (4) así como la nidada del papagayo tainasori.

 

Recolección

Mientras la caza es una labor exclusiva de los miembros masculinos del grupo, las mujeres se encargan principalmente de la actividad de la recolección.

Durante todo el año, hay en el Chaco una serie de frutos, tubérculos y plantas que en el tiempo de lluvias representan un importante componente adicional a la alimentación básica y durante el tiempo seco, son la base determinante de la alimentación. Junto a los frutos estacionales, existen a disposición durante todo el año, otros alimentos vegetales, entre los que se puede nombrar a los palmitos y la harina de palmeras, que se obtiene de la parte situada por debajo del corazón de las jóvenes palmeras de totaí.  Los principales alimentos del tiempo seco son los corazones de diferentes clases de bromeliáceas, que existen en cantidades inagotables y que una tras otra cubren partes del suelo del monte. De esta manera, está asegurada la alimentación básica durante el tiempo seco, aunque ésta resulte poco variada por su gusto.

En el tiempo seco hay pocos frutos, entre ellos el más significativo es el fruto del árbol eso (5) que tiene forma redonda, es pequeño y de color azul oscuro. Durante el tiempo de lluvias, la oferta en alimentos vegetales silvestres es muy grande.

Dado que aquí no es posible clasificarlos científicamente, resulta inútil hacer un recuento de los numerosos nombres. Como ejemplo deben ser nombrados sólo los frutos de los cactus abundantes en el Chaco.

Un alimento existente durante largo tiempo son los frutos de la palmera de totaí. Estos frutos ofrecen un doble deleite. Bajo la cáscara externa se encuentra la pulpa de sabor dulce y dentro de la dura semilla interna se halla una nuez del tamaño del maní y cuyo sabor recuerda al coco. El conocimiento de las variedades de alimentos silvestres fue, en parte, adquirido de tribus extrañas, así por ejemplo el gusto por un tubérculo llamado úserenie lo aprendieron por una mujer sirionó capturada.

Durante el tiempo de lluvias los ayoréode practican una agricultura suplementaria. Las actividades de siembra y cosecha son organizadas de tal modo que no se deja de lado la vida nómade.

Los ayoréode no realizan la construcción de chacras mediante roce de palo quemado en el sentido empleado por el resto de la población sedentaria. Se contentan con plantar sobre pequeñas superficies limpiadas, islas del bosque, lindes del bosque o sobre superficies de bosque despejadas por incendio natural. Aún cuando en las proximidades de los pueblos fijos se hallan chacras más grandes, cultivadas comunalmente, en general, éstas son muy pequeñas y sólo contienen algunas variedades de plantas. Luego de haber plantado se debe limpiar y cuidar la chacra hasta que aparezcan los primeros pequeños frutos. Recién a esta altura se puede dejar la chacra a su suerte y trasladarse a otra aldea cerca donde se puede proceder con otras tareas.

Se puede sembrar desde fines de agosto hasta entrado el mes de febrero. A principios de septiembre se presentan mayormente lluvias cortas seguidas todavía por una sequía de 4 a 7 semanas. La lluvia de septiembre hace reverdecer la naturaleza y por lo regular es suficiente para hacer crecer  las sandías y algunas variedades de zapallos que ya pueden estar a disposición a fines de noviembre. También  se cultiva algo de maíz; sin embargo, se pone en duda el éxito de la cosecha en caso de sequía. El tiempo de la siembra propiamente dicha es octubre y las fuertes lluvias de febrero pueden dejar madurar una siembra realizada en este tiempo.

Los principales productos de cultivo son el zapallo y sus variedades dulces (6), sandías, numerosas variedades de fríjol y maíz. Muchas de estas variedades son cultivos propios de los ayoréode, adecuados especialmente a las condiciones del Gran Chaco y desconocidos para la población de las tierras bajas.

También fueron adquiridas ciertas plantas de otros grupos indígenas; así pues una variedad de fríjol de los mataco llamada deguyade. Así mismo se cultiva calabazas y tabaco. Sólo se cultiva las plantas cuyo tiempo de maduración no sobrepasa  los tres meses, de modo que todos los frutos sean cosechables al mismo tiempo cuando se regresa a la chacra cultivada.

No se ha desarrollado una economía de almacenamiento exceptuando las semillas de sandías y zapallos que son conservadas y degustadas luego de ser tostadas. Las semillas son guardadas para el año siguiente en calabazas bien cerradas. A veces cuando se reintenta volver a un lugar cerca, se guarda las semillas en un tronco de un palo borracho o toborochi, cavando un depósito en su madera blanda, y cerrándolo otra vez con el pedazo de corteza anteriormente cortado. En estos depósitos se guarda también otras cosas que nos se quiere portar todo el tiempo.

El tiempo de cosecha, es para los ayoréode, el tiempo más lindo del año, permite un tiempo libre de preocupaciones que puede ser empleado en fiestas y ocio.

 

Pesca

Durante el tiempo seco, la pesca adquiere importancia entre estos grupos locales, en cuyo territorio se encuentran ríos o lagunas con peces. Los ayoréode sacan provecho de la situación ya que durante el este tiempo, los ríos y lagunas tienen poca agua, los ríos y riachuelos pierden su corriente y sólo quedan algunas pozas o brazos de ríos con agua donde se concentran los peces. Una cadena de ayoréode, a veces empujando un enrejado, propulsa a los peces hacia un rincón de la laguna, donde los recolectan mediante el cochimone, una clase de cesto, que se vuelca sobre los peces. Este se amplia hacia abajo y tiene en su parte superior una pequeña apertura que permite, meter la mano en el cesto para agarrar a los peces capturados. También se practica la pesca con venenos y con arco y flecha.

Se comen casi todos los peces y anguilas existentes entre éstos están las palometas y pirañas, bentón (7), surubí (8), bagre (9), sábalo (10) y otros.

Los pescados son ahumados y salados sobre una parrilla para mantenerlos comestibles por un tiempo prolongado. En este estado son a veces comercializados con grupos locales amigos que viven alejados de ríos y lagunas y cambiados por otros víveres como por ejemplo tortugas.

 

1 Alonatta carayá
2 Ortalis canicollis
3 Pyrrhura frontalis
4 Forpus Xanthopterygices
5 Bumelia obtusifolia
6 cucurbita moschata
7 Hoplias malabaricus
8 Pseudoplatystoma fasciatum
9 Rhamdia cf. quellen
10 Prochilodus nigricans

 

Fuentes:

Fischermann, Bernardo: La Cosmovisión de los Ayoréode del Chaco Boreal. (publicación en preparación).

Última actualización: 11/04/2008

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