Pérdida de Soberanía. Reflexión a partir del acceso al agua.

por Jieun Kang

En la comunidad Ayoreo Campo  Loro se acabó el agua. No llovió por mucho tiempo. Desde hace tiempo, a pesar de que cantó Asojna[1], la lluvia no llegó ni tampoco la época de abundancia anunciada. El campo donde se sembró poroto, sandia y zapallo se secó una y otra vez. El tajamar finalmente se secó también, mostrando su fondo quebradizo.  La bomba del antiguo pozo dejó de funcionar y cuando más o menos lo pusieron a trabajar de nuevo, lo que brotaba era agua salobre. Así se acabó el agua para tomar.

Desde agosto hasta la mitad de octubre, la Gobernación de Boquerón ya acarreó 1.200.000 litros de agua a comunidades, según el secretario de Pueblos Originarios, Carlos Heinrich[2]. Al final del mes de octubre muchas comunidades indígenas del departamento de Boquerón ya no tenía agua para tomar. Entre la Gobernación y la municipalidad de Filadelfia comenzaron a repartir agua con tres camiones cisterna (dos de 10.000 litros y uno de 5.000). Obviamente con esta previsión no logran abastecer la necesidad básica de agua de la población indígena del departamento.

La capacidad del líder está puesta a prueba: ¿Cómo conseguir el agua para su gente? El liderazgo tradicional se celebra por la calidad de provisión y protección para su grupo. Tales tareas o calidades de un ser líder no cambiaron, pero hoy, a diferencia de la vida ancestral en el monte, en el Eami, esa destreza dejó de ser un ejercicio de soberanía y fue reemplazada por una capacidad de gestión con las autoridades, es decir, se volvió un ejercicio de sometimiento al sistema de un poder ajeno a ellos. De su relación con la autoridad depende la sobrevivencia de su gente. La obtención de agua se inserta así perfectamente en un sistema de sometimiento y control. Ningún líder se atreve llevarse mal o quejarse demasiado con sus vecinos ganaderos terratenientes, sus patrones, con los asesores, con la iglesia y con los políticos locales. En el norte del Chaco donde viven los Ayoreo y otras etnias, todos estos poderes se concentran principalmente en los Menonitas. La pérdida de su territorio significa hoy la perdida de acceso al elemento vital agua y con ello también la pérdida de su soberanía y su libertad.

Aquino Picanerai (con la guampa de tereré en mano), líder de Campo Loro, junto con miembros del consejo de la comunidad en entrevista con Francisco Franco, fiscalizador de obras de la actual etapa de construcción del acueducto. Reunión realizada en Filadelfia a principios de marzo de 2019.

El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) declara que el objetivo de dicha obra consiste en “proveer agua potable para consumo humano beneficiando al inicio de la operación a unos 70.000 habitantes, de los cuales 40.000 son de pueblos originarios del Chaco Central”[3]. En ningún momento menciona que el objetivo del acueducto consiste en la utilización industrial agro-ganadera del agua que llegará. Habla del consumo humano, enfatizando el de los más necesitados, de la población indígena. El proyecto considera el tratamiento físico químico en Puerto Casado y el bombeo inicial de 12.000 m3/día (12 millones de litros por día) de agua tratada al Chaco Central, a través de una aductora de 202  km. También menciona el MOPC en su misma página web que “Inicialmente [la obra] solo cubría las ciudades del Chaco y el actual se amplió el alcance a comunidades indígenas y comunidades vulnerables no- indígenas vulnerables del Chaco Central[4].

Para paliar la avanzada sequía y el aumento de las necesidades en volumen de agua, desde el final de 1997 se se venía hablando del acueducto, obra que en 2012 inicia su construcción.

El proyecto de construcción e instalación del acueducto se desarrolla en 4 etapas.

La primera etapa es la conexión entre Pto. Casado y Loma Plata. Consiste en la colocación de la vía principal de ductos de agua, tiene 203 km y está a cargo del Consorcio PS (S? y S Construcciones S.A.–Pilar Constructora S.R.L.) y el Consorcio ABH (Alberto Barrail e Hijos S.A.)-Taivo-Constructa.

La segunda etapa es la conexión de Loma Plata a Filadelfia, luego a Neuland, Tte. Irala Fernández y Lolita. Se transportará el agua – proveniente de la planta de tratamiento de Pto Casado –  desde el centro de distribución de Loma Plata, a los mencionados lugares. La financiación de las obras de la segunda etapa se financia en su mayor parte con una donación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID por sus siglas, con (60.000.000 USD), un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (28.000.000 USD) y un fondo proveniente del gobierno Paraguayo (8.000.000 USD)[5].

Es en esta etapa que el Consorcio Chaco se encuentra ejecutando la obra actualmente. Entre finales de abril y de mayo del año 2019 terminaría esta segunda etapa. La conexión desde Loma Plata hasta Filadelfia, Neuland, Tte. Irala Fernández y Lolita será hecha mediante el bombeo desde Loma Plata y a través de las cañerías.

Dijimos que la mayor donación proviene de AECID.  Esta agencia mira exclusivamente el aspecto social del proyecto acueducto. Es decir, el fondo AECID se basa en la idea del “agua para la gente”. Tanto el MOPC como todas las fuentes que se refieren al acueducto en las noticias, repiten y promocionan esta misma idea hablando de 70.000 personas (población chaqueña) de las cuales 40.000 son población indígena, haciendo creer que el proyecto mira principalmente a la población más necesitada que soporta la carencia de agua, y que se trata de un plan sumamente filantrópico. Como si fuera una prueba de ello, la página web del MOPC informa sobre la marcha de la obra poniendo en énfasis en que se terminó la instalación de la red de distribución domiciliar en la comunidad indígena Pesempo’o[6]

La tercera etapa consistiría en la instalación de redes finas a las comunidades. En esa etapa, las comunidades ponderadas son principalmente las comunidades indígenas urbanas asentadas en las colonias menonitas, Yalve Sanga y la comunidad La esperanza en el distrito de Tte. Irala Fernández. En esa etapa toda el agua fluye al sector que podríamos llamar metafóricamente “la cuenca lechera”, favoreciendo al sector de la población que tiene el poder productivo y político en el norte del Chaco. Además la instalación de cañería para la comunidad La Esperanza no se está haciendo. Hay una acción de encubrimiento por parte de la Unidad Ejecutora que se hizo evidente para los fiscalizadores de la obra. La razón de no ejecutar lo que decía el plan que preveía incluir la comunidad La Esperanza da lugar a la especulación y a la sospecha precisamente sobre el rol dominante de los sectores hegemónicos de la economía local.  Esa etapa debería culminar al final de este año[7].

Cuarta etapa: al concluir la tercera etapa se está llevando a cabo el estudio de factibilidad referente a la extensión de los ductos de agua hasta la ciudad de Mariscal Estigarribia.

La versión más actualizada en la página web de MOPC sobre dicho proyecto dice:

Una vez en funcionamiento, el sistema de agua para el Chaco Central beneficiará a 70 mil pobladores, entre éstos 36 mil indígenas de las etnias Enlhet Norte, Sanapaná, Enxet Sur, Nivaclé, Guaraní y Ayoreo.” En ningún momento el plan pondera cómo van a hacer llegar agua a estas 36.000 personas indígenas. La instalación de cañerías domiciliares a la comunidad Pesempo’o es como ocultar el sol son el dedo. Todas las comunidades ayoreo en el departamento de Boquerón, excepto un pequeño barrio ayoreo en la ciudad de Filadelfia, quedan fuera del alcance y del beneficio de este proyecto. También se hablaba del beneficio indirecto, pero no hay plan concreto y preciso de cómo los Ayoreo, junto a otros pueblos indígenas, se beneficiarían indirectamente de este acueducto, en el sentido de una mejoría que cambie substancialmente su situación actual. De nuevo, alguien va a acarrear agua hacia ellos. Los líderes tendrán que mantener su relación de sometimiento y obediencia hacia quienes tienen poder de distribución del agua, con apenas 3 camiones de cisterna.

“…Cabe recordar que en diciembre del año pasado el embajador de España en Paraguay anunció oficialmente la cooperación técnica no reembolsable para el programa “Soluciones para el abastecimiento de agua potable y saneamiento en la región occidental o Chaco y ciudades intermedias de la región oriental de Paraguay” consistente en 60 millones de dólares norteamericanos. La cooperación española se va a centrar en la población vulnerable, que incluye a las comunidades indígenas…”

7 de marzo de 2019


[1] Caprimulgus parvulus. Es una ave nocturna muy poderosa para los Ayoreo. A fines de agosto y comienzo de setiembre estos esperan el primer canto del pájaro para celebrar al día siguiente la fiesta de Asojna, un rito lleno de asociaciones con el cambio de las estaciones y cuyas reglas deben ser seguidas sin falta. El cambio de las estaciones se origina en el tiempo mítico ayoreo.  Cada año cuando Asojna inicia su hibernación (su muerte) comienza el tiempo de sequía y, cuando aparece de nuevo en la naturaleza (su resurrección), esta revive y comienza la primavera, la época de lluvia y de abundancia.

[2] Nota de ABC Color, http://www.abc.com.py/nacionales/comunidades-ya-piden-agua-en-el-chaco-1750634.html

[3] https://www.mopc.gov.py/mopcweb.old/proyecto-acueducto-para-el-chaco-central-p2

[4] Ídem

[5] http://www.paraguay.com/nacionales/mision-del-bid-analiza-financiamiento-de-acueducto-en-el-chaco-63126

[6] Esta comunidad queda al lado de la ciudad de Loma Plata.

[7] http://www.abc.com.py/edicion-impresa/economia/el-proximo-ano-terminaria-el-acueducto-en-el-chaco-dicen-1771278.html