Comunidad indígena Cuyabia: La lucha por el territorio ancestral

PUBLICADO EN RELATOS ANFIBIOS: HISTORIAS DE DERECHOS HUMANOS DESDE EL SUR GLOBAL.  http://www.amphibiousaccounts.org/#!/publicacion/23

POR MAXIMILIANO MENDIETA

Desde el momento que empecé a visitar y convivir con la comunidad indígena de Cuyabia, podía observar y sentir, la profunda conexión que detentan las veinte familias que ahí viven, con sus tierras y los recursos naturales que en ella existen. La comunidad forma parte del pueblo Ayoreo y habita unas 25.000 hectáreas de su territorio ancestral, ubicadas en el corazón del chaco Paraguayo, al norte y a unos 720 kilómetros de Asunción, capital de la República del Paraguay.

Niños, niñas, jóvenes, adultos y sabios ancianos y ancianas son la demostración de la permanente y digna resistencia, y lucha indígena de seguir viviendo en sus tierras, piedra angular de su cosmovisión y cultura. En ese contexto, a través de las organizaciones Tierraviva e Iniciativa Amotocodie, llevamos la defensa de los derechos humanos, reivindicación y protección de la propiedad comunitaria indígena de las tierras de Cuyabia, en la jurisdicción administrativa y judicial.

Durante un poco más de dos años he estado visitando la comunidad y compartiendo estrategias de lucha y de defensa del territorio de Cuyabia. Cuyabia es – entre otras cosas – la resistencia a la superposición de títulos sobre sus tierras, a la abierta corrupción del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), a la apropiación indebida de sus recursos naturales por estancias agropecuarias de la zona,  y al monocultivo de soja que se profundiza en el Chaco con todas sus agresivas consecuencias sociales y de deforestación del único pulmón que le queda a nuestro Paraguay. También simboliza una resistencia a la manifiesta discriminación, no sólo estructural sino de una gran parte de la sociedad paraguaya, que con un evidente racismo e intolerancia, desprecia la enriquecida diversidad multiétnica del Paraguay.

A la fecha, en el contexto judicial, Cuyabia tiene dos frentes abiertos. Uno de ellos se refiere a un proceso penal en contra de la venta inconstitucional de las tierras de la comunidad por parte del Estado paraguayo, quien a través del propio Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), en noviembre de 2012, vendió las tierras de Cuyabia con las familias viviendo dentro, a una persona que trabaja para una empresa del agro. Esta acción delictiva, que fue hasta interpelada por el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas al Estado paraguayo en 2012, logramos procesarla penalmente, luego de una movilización permanente de la comunidad y del pueblo Ayoreo, así como de acciones legales que impulsamos como abogados de la comunidad y defensores y defensoras de derechos humanos.

Luego de un largo trabajo de litigio y presión judicial fueron procesados, imputados y acusados los responsables de este delito, estando pendiente aún el juicio oral y público, el que será clave para dejar un importante precedente en el marco de los derechos humanos de los pueblos indígenas del Paraguay. Los hechos punibles que serán discutidos en el juicio se denominan Lesión de Confianza y Abandono. El primero, guarda relación con la violación del patrimonio indígena que son las tierras de Cuyabia y que independientemente a que se encuentren formalmente a nombre del INDI, las mismas son oficialmente de la comunidad.

Esto es así ya que las tierras ancestrales ocupadas por una comunidad equivalen a titulo formal de propiedad, así como lo establece la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), disposición que debe ser cumplida por los operadores de justicia de todos y cada uno de los países que conforman el sistema interamericano de derechos humanos, a través de lo que se denomina el principio de convencionalidad. De no hacerlo, estarían  violando el orden constitucional paraguayo que establece claramente al Derecho Internacional de los Derechos Humanos por encima de cualquier otra ley interna del Paraguay.

Aparte del proceso penal antes mencionado, también nos encontramos llevando el juicio de mensura de las tierras de Cuyabia teniendo en cuenta la superposición de títulos y la invasión de ellas de parte de estancias ganaderas de la zona. Dichas entidades ganaderas también delinquen a través de la apropiación indebida de árboles del bosque de Cuyabia, principalmente, de un árbol denominado “Palo Santo”, el que se compone de una dureza única y una madera preciosa, la que es utilizada por los ganaderos como postes para alambrar el territorio ancestral Ayoreo, que hoy ocupan sus estancias.

En contraposición a este modelo, Cuyabia es la expresión y el ejemplo de que un mundo sin un obsceno ataque al ecosistema, es posible. En ese sentido, el pueblo Ayoreo defiende, entre otros firmes principios, ¨la no acumulación material, la profunda confianza en la naturaleza, en el mundo y en sí mismos; el alto grado de autonomía personal dentro de las estructuras de organización colectiva; y la postura de equidad – no superioridad – frente al mundo y la naturaleza.¨

Es en ese contexto que cuando uno visita y convive con la comunidad Cuyabia, puede aprender y entender la importancia de sus tierras como expresión de la conexión con los recursos naturales; los bosques, los árboles, las plantas medicinales, la caza y la recolección, actividades esenciales que mantienen viva e intensa la cultura del pueblo Ayoreo, a pesar de todos los embates que reciben día a día.

1. El Caso Ayoreo: Unión de Nativos Ayoreo de Paraguay. Iniciativa Amotocodie