La conservación y percepción indígena de la naturaleza

Según la percepción del Pueblo Ayoreo, hombre y naturaleza constituyen una unidad, en apoyo mutuo e inseparable. El hombre hace parte de la naturaleza, no puede percibir a la naturaleza como algo separado de si mismo, reduciéndola a la mera categoría de recursos naturales o un simple objeto de protección; de hecho los ayoreo consideran el bosque sin gente como bosque sin vida, como bosque vacío. Así los ayoreo han vivido en perfecta armonía con la naturaleza sin alterarla y como parte de este ecosistema durante milenios, hasta que se produjera el contacto violento con nuestra sociedad.

Los Ayoreo no contactados, que aun viven en el monte, siguen manteniendo esta visión del mundo que ellos llaman “Eami”, que significa el mundo que es todo y todos; se trata de un mundo que vive en la naturaleza no cosificada, sino espiritualizada.

Cuando los Ayoreo miran a su territorio ancestral, del cual han sido violentamente despojados hace 45 años, lo perciben como naturaleza sin vida, no plena, la sociedad envolvente en cambio percibe como naturaleza cosificada como mera suma de recursos naturales.

Los Ayoreo contactados se dan cuenta del vacío que se ha creado en su nuevo modo de ser y captan el mismo vacío en la sociedad blanca, en nuestra civilización.

En este vacío los Ayoreo de fuera del monte no pueden ver un futuro sustentable, ni para ellos ni para los demás; con esta conciencia histórico-critica plantean la defensa y protección de los grupos aislados y su modo de vida; piensan en la recuperación de su territorio ancestral. No se trata de una protección meramente física de los Ayoreo aislados o de su territorio, sino la defensa de su propio modo de ser con la naturaleza; restableciendo la unidad con la naturaleza quebrada.

El apoyo a la lucha contra la masiva deforestación promovida por empresas como UMBU S.A. y otras iniciativas de igual índole, así como la defensa del derecho a la vida de los grupos ayoreo no contactados, deben ser tomadas como una oportunidad de aprendizaje para el resto de una sociedad mundial cada vez mas conciente de las nefastas consecuencias para la destrucción de nuestra civilización. Es también un aprendizaje para los ambientalistas que pueden ir mas allá de una mera protección de la naturaleza teniendo a los pueblos indígenas no contactados como verdaderos aliados para la conservación y protección del futuro; porque como mencionamos arriba no se trata de la protección de la naturaleza sino la recuperación de la unidad perdida.

Para cualquier acción de conservación se tendrá que tomar la presencia de los pueblos indígenas sean estos aislados o no, como un desafío serio, e iniciar un dialogo incluyente y comprometido. Tal dialogo tendrá que ser planteado desde la perspectiva de los pueblos indígenas y no exclusivamente desde el conservacionismo actual; porque proteger árboles, animales en extinción y recursos de agua, que sean desprendidos de la unidad intrínseca que vincula la naturaleza, no tiene mucho sentido para los pueblos indígenas.

Jieun Kang